A un año del viraje turco hacia un poder verticalista

ESTAMBUL. Coincidiendo con el primer aniversario del intento de golpe de Estado en Turquía, el presidente, Recep Tayyip Erdogan, anunció ayer que los “golpistas” recibirán un duro castigo y reiteró su voluntad de reintroducir en el país la pena de muerte.

“Tanto los miserables golpistas como quienes nos han atosigado no encontrarán a partir de ahora tranquilidad alguna”, dijo el mandatario durante un discurso pronunciado ante el Parlamento de Ankara.

Horas antes, en un acto conmemorativo sobre el Puente del Bósforo en Estambul, Erdogan había subrayado: “Ningún traidor se quedará sin condena”. Según añadió, la nación turca no dudará en “triturar la cabeza de aquellos que traicionan”.

En otro pasaje –muy reprochado por opositores–, el líder personalista anunció que los presos acusados de haber participado en el golpe de Estado usarán, al ser llevados ante los tribunales, una vestimenta similar a la de los presos en la base estadounidense de Guantánamo.

El presidente acusa al predicador turco Fethullah Gülen, quien vive en Estados Unidos, de haber organizado el asalto al poder. Güllen, cobijado por Washington, rechaza tales acusaciones.

Durante el acto en el Parlamento, el presidente de la Cámara, Ismail Kahraman, calificó a Gülen de “esquizofrénico espiritual”. “Pueblo, bandera, Corán, fe, llamada a la oración, libertad e independencia son nuestro orgullo, nuestra dignidad”, declaró.

“A quienes atacan nuestros valores les rompemos las manos, les cortamos la lengua y condenamos su vida”, añadió Kahraman, quien pertenece como Erdogan al partido AKP.

Condena capital y UE

Por otro lado –y contra toda sugerencia europea–, Erdogan hizo hincapié en Ankara en que ratificará la ley que reintroduzca la pena de muerte.

“Una vez que llegue al Parlamento, que creo que la aprobará, y una vez que la apruebe y que regrese a mí, no duraré en ratificarla”, declaró de modo firme.

“Personalmente, no me preocupa lo que digan Hans y George. Me preocupa lo que dicen Ahmet, Mehmet, Hasan, Hüseyin, Ayse, Fatma y Hatice”, añadió.

Con “Hans y George”, el Jefe de Estado hacía referencia a las críticas de Alemania y del Reino Unido, países que dejaron claro que la reintroducción de la pena de muerte detendría de inmediato el proceso de adhesión turca a la Unión Europea (UE).

En su tercera y última intervención pública de ayer, Erdogan dirigió duras palabras hacia el bloque europeo por tener durante más de 54 años a Turquía esperando ante sus puertas. “Siguen riéndose de nosotros. No cumplen sus promesas”, destacó.

Estado de excepción

Además, el presidente turco anunció que el estado de excepción será prolongado por cuarta vez esta semana y pronunció duras críticas contra el líder de la oposición, Kemal Kilicdaroglu, al que acusó de hacer lo mismo que los golpistas.

Ninguno de los dos grandes partidos de la oposición –el CHP, de Kilicdaroglu, y el prokurdo HDP– participaron del acto, que tuvo lugar en el Parlamento de Ankara.

Las conmemoraciones por el fallido intento golpista se prolongaron durante todo el día de ayer en todo el país.

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