De Gilda a Martínez de Hoz

De bailar una cumbia de Gilda en un palco a la comparación con José Alfredo Martínez de Hoz.

La magia de la campaña electoral ha permitido estos singulares movimientos al son de una música que ni los propios danzarines logran entender, lo cual libera de esa comprensión a los ciudadanos que deben decidir su voto y a otros actores sociales que debemos analizar el proceso electoral.

Por segundo día consecutivo, y con la campaña para las Primarias entrando en su fase más álgida, dedicamos nuestra sección Primer plano a reflejar algunas de estas cuestiones de Estado que son objeto de las tenidas proselitistas.

En este caso, el foco está puesto en un aspecto sensible, como es la medición de la cantidad de personas en condiciones de pobreza, nuevo punto de roces entre las gestiones que encabezan Mauricio Macri y Juan Schiaretti.

La Argentina de los sacudones y barquinazos pasó de aquella incomprensible negación de las mediciones con el pueril argumento de que “estigmatizaban” a los pobres, como si no hubiese peor estigmatización que no acceder a los bienes básicos, a una pulseada por ver quién tiene la mayor o la menor cantidad de pobres en su distrito.

Nuestra decisión para la edición de hoy fue poner el foco, primero, en cuestiones técnicas, para aproximarnos al conocimiento de cómo se realiza una medición en una cuestión tan delicada como estratégica para decidir políticas públicas.

Seguimos con el reflejo de cómo se comportan los principales actores de la campaña cordobesa, que tienen que esforzarse por darle un atractivo que no tiene, como sí ocurre en otros distritos, como la provincia de Buenos Aires.

Por estos lados, hay escenas repetidas. Como un déjà vu de la década de 1980, la autovía Córdoba-Río Cuarto es lo que antes era el Camino de las Altas Cumbres, que se inauguraba de a tramitos en cada turno electoral.

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