¡Va al frente!

Este es un país de rótulos”. A lo largo de los años, ya que lleva más de 26 años como entrenador, Gustavo Alfaro reiteró en varias oportunidades la frase. No molesto, ni tampoco sintiéndose incómodo, simplemente haciendo oídos sordos y continuando con su laburo, siendo consciente, como cuando citó a Albert Einstein y dijo que “es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto”. Porque el nuevo técnico de Boca ha tenido – y tiene- que cargar con los prejuicios. El salto de la BN a Primera, que se dio producto de su buen trabajo, le trajo el mote de DT que piensa más en que no lo conviertan que en lugar de atacar, algo que no pudo modificar pese a los buenos resultados de sus equipo. Pero a pesar de las ideas del mundo futbolero, el entrenador suele plantar equipos con muchas piezas ofensivas, como ocurrió en su reciente paso por Huracán.

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“Convivo con el rótulo de defensivo, a esta altura ya no me molesta”, había manifestado Alfaro en sus primeros meses con el Globo. En Parque Patricios su equipo tuvo una identidad clara y en la mayoría de los encuentros utilizó el dibujo que más le gusta al técnico, el 4-4-2 (en otros partidos optó por el 4-2-3-1). ¿Un esquema conservador? Para nada, porque usó intérpretes para buscar el arco rival y presionar lo más adelante posible. Por ejemplo, en el doble 5 comenzó jugando Pato Toranzo, uno bien habilidoso. Su último tándem en el mediocampo fue Damonte-Rossi. Con el actual plantel del Xeneize, ¿Nández y Barrios podrían cumplir ésa función?

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Para confirmar la tendencia de su Huracán, como volantes por afuera ubicó en varios tramos a delanteros (Pussetto y Romero Gamarra en su momento, en sus presentaciones finales en el Quemero estuvieron Auzqui y Roa). Manteniendo la idea que mostró en el Ducó, en el Boca que viene podría verse a Pavón y a Villa en el medio, haciendo daño por las bandas.

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¿Arriba? A Lechuga le gustó jugar con dos tanques de la delantera y le dio lugar a la dupla Ábila-Coniglio. Luego, también puso en el campo a un 9 acompañado de un rapidito. Ahora volverá a tenerlo a Wanchope y su socio podría ser Darío Benedetto. Justamente, los atacantes son los dos únicos a los que el DT dirigió en el pasado (al Pipa lo hizo explotar en Arsenal).

Pese a los prejuicios, Alfaro va al frente.

Categorias: Deportivas

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