Peligro de Goltz

Fue un 24 de julio, pero de 2010. Mientras los dirigentes de Boca intentaban darle el gusto al Bichi Borghi, que buscaba un central de categoría para darle forma su famosa línea de tres, en los pasillos de la Bombonera explotaba la noticia de que Paolo Goltz, el zaguero más codiciado del fútbol argentino, acababa de firmar su contrato con Lanús, el otro equipo que lo pretendía. Boca, que lo tenía ahí, se quedó sin el 2 que les quitaba el sueño a todos. Y Paolo, sin la chance de vestir los colores que tanto ama. En Lanús fue figura y capitán. Fue convocado a la Selección y salió campeón con Guillermo. Y en 2017, después de muuuuchos intentos frustrados, el Melli le cumplió el sueño de jugar en Boca, pero ya era otro jugador. Otro Paolo. Al entrerriano lo azotaron los problemas físicos. Y entre las lesiones y algunos bajos rendimientos fue perdiendo lugar en la consideración de Schelotto. Con Alfaro, incluso, jugó nada más que amistosos. Y estuvo a nada de armarse la valija y marchar. Pero finalmente se quedó a lucharla y tuvo recompensa: de confirmarse el desgarro de Lisandro López, el próximo 24/7, nueve años después de aquella tarde en que vio caída su chance de jugar en Boca, jugará desde el arranque en uno de los duelos más importantes del semestre, la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores.

A Goltz lo buscaron varios equipos. Volvió a sonar en Lanús y en clubes de México. Pero se quedó a luchar por el puesto y la posibilidad de jugar se le presentó mucho antes de lo previsto. Porque había decidido quedarse aun sabiendo que corría de atrás y que para volver a sumar minutos debería esperar un contratiempo de Licha o Izquierdoz. O mejor dicho de los dos juntos, porque también está Junior Alonso. Y lo imposible sucedió: el Cali llegó a las tres amarillas durante la fase de grupos y tendrá que cumplir una fecha de suspensión. Y Lisandro se hará estudios mañana, pero todo parece indicar que el 2 sufrió un desgarro en la entrada en calor previa al amistoso ante los Xolos. Así, Lechuga le dará la confianza a Paolo para medirse con Paranaense.

Tan relegado estaba que ante la lesión de Licha se especuló con la chance de que Boca saliera al mercado a buscar otro central para jugar en Curitiba. O sea, sumar un refuerzo por 90’ a días de viajar a Curitiba. La solución para Alfaro, estaba en casa. En Casa Amarilla. El #2 respondió bien en la pretemporada y tuvo participación en los tres amistosos de la gira, por lo que la falta de continuidad no sería un problema. Contra el Tijuana, es cierto, jugó como titular por la lesión de LL y salió reemplazado en el segundo tiempo con una molestia en el recto de la pierna derecha. Pero el viernes hizo tareas en el gimnasio sin inconvenientes y mañana se entrenaría a la par del grupo.

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El 2019 fue decididamente un mal año para él. Estuvo parado dos veces por lesión y hasta esta reciente gira sólo había jugado un amistoso en enero ante Aldosivi en Mar del Plata. Unos días después, le detectaron un cuerpo libre en la rodilla derecha y debió someterse a una artroscopia. Y en abril tuvo una fractura en el 4° metacarpiano de una mano.

“Evaluamos la posibilidad de incorporar un marcador central ante la posibilidad que Goltz se pueda ir, pero mientras él se siga entrenando con nosotros y podamos contarlo, no vamos a buscar un futbolista en esa posición”, aclaró Lechuga, y ayer se lo ratificaron a Olé desde la dirigencia del club.

Con 443 partidos entre Huracán, Lanús, América de México y Boca, Paolo es uno de los futbolistas más experimentados que tiene el plantel. Y luego de la partida de Gago y Pablo Pérez, terminó de erigirse como uno de los principales referentes del grupo y una referencia para los más chicos. Tan es así que el propio Carlitos llegó a cederle la cinta de capitán en el amistoso ante América.

De confirmarse el desgarro de Licha, Goltz volverá a jugar un partido de Copa después de 11 meses. La última vez fue en la victoria 4-2 sobre Libertad, como visitante, también por los 8vos. de final. No tuvo una buena noche: falló en el primer gol de los paraguayos y Tacuara Cardozo lo complicó mucho, pero levantó con una asistencia a Tevez para el 3-2. Ahora tendrá la difícil misión de tener cortito a Marco Ruben, que en esta misma Libertadores ya le metió tres goles a Boca en Brasil y otro en el Templo.

Ahora, con tantas bajas, es Goltz o Goltz. A cuidarlo.

Categorias: Deportivas

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