Román, como un jefe con Carlitos

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Si Carlos Tevez habló de Riquelme como pares, con la cercanía de quienes fueron colegas y compañeros, Juan Román le contestó como su jefe, con la distancia y la frialdad de quien impone jerarquías. Así está hoy planteada la relación entre ambos, De un lado, Carlitos y su ansiedad por definir su futuro, entre otras cosas porque lo inunda la incertidumbre de no saber si a partir de enero seguirá siendo jugador o empezará a transitar el retiro. Mientras tanto, Riquelme también necesita imponer autoridad más allá de su figura: de aquí en adelante, será él quien decida incorporaciones y cesantías, el que negociará contratos, el que baje línea de premios y castigos. Y quizá el mejor mensaje es ponerse firme con el capanga del plantel, para que el resto entienda el mensaje. No es personal, sólo son negocios, como dijo Don Corleone…

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La secuencia de declaraciones habla por sí sola. En el raid mediático que ofreció Carlitos el lunes, dejó clara su intención de continuar jugando en Boca. “Si no sigo en Boca, cuelgo los botines. He soñado con retirarme con la camiseta de Boca. Ojalá sea así y no de esta manera, lesionado y sin jugar los últimos partidos. Me merezco y mi gente merece que me retire de otra forma”, agregó. Si alguien puede pensar que el tema económico resultaría difícil de solucionar, Carlitos lo dejó claro: “El contrato no es problema, no se trata de dinero. Se arregla en cinco minutos”, cerró.

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Esta postura zen contrasta con el silencio de radio de Román. Desde antes de las elecciones, JR anunció que Carlitos sería el único jugador con el que se sentaría a hablar personalmente, pero eso aún no sucedió más allá de un contacto telefónico. Y lo que es peor, desde Asunción el nuevo vicepresidente de Boca le dedicó palabras durísimas. “Vamos a comer, a sentarnos a tomar mates… quiero mirarlo a la cara y saber lo qué quiere él. Si quiere volver a jugar a la pelota, vamos a estar todos muy contentos. En mi barrio se juega a la pelota y en el de él, también. Creo que hace dos años perdió esas ganas de jugar a la pelota”, sentenció.

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Román necesita marcarle la cancha de entrada, sobre todo porque habrá que ver si el contrato se arregla tan fácil como dice Tevez. Hoy, la cifra que gana el Apache es impagable, aun para Boca, más con este contexto de devaluación y cepo. En el club tampoco gustaron las críticas que Tevez le hizo a Alfaro, algo que repitió en el pasado con Arruabarrena y con Guillermo, porque entienden que, aunque acepta que no volvió igual de China, no termina de asumir que está para aportar más afuera que adentro de la cancha. Quizá sea ésa la madre de todas las batallas, domar el ego de Carlitos, hacerle saber quién manda…

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