¿Quién era el ídolo de Scaloni?

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En una extensa nota con Diario Olé, en la que analizó presente y futuro de la Selección Argentina, Lionel Scaloni también tuvo tiempo para abrir su intimidad y repasar sus inicios: ¿a quién admiraba de chico? ¿Cómo fueron sus inicios en Newell’s? Y cómo fue que ese chiquilín que hacía la raya en el Mundial Sub 20 de Malasia 97 y fue campeón pasó a realizar una larga carrera como lateral derecho. Leelo, escuchalo y miralo a continuación.   

-¿Vos con quién te pedías fotos?

Mi ídolo era el Toti Iglesias. Fui al peluquero ahí a Pujato, tenía el pelo largo, un desastre mi pelo, nada que ver al del Toti Iglesias, que era largo y lacio. El mío era un desastre. Fui con la revista Súper Fútbol, le mostré la foto del 9 de Racing y le dije ‘quiero que me cortes el pelo como el Toti Iglesias’. Y el peluquero me miraba como diciendo: “¡Imposible!”. Ja, ja. ¡Parecía que yo tenía hecha la permanente, era imposible!. Yo aparte jugaba de 9 de chiquito, corría, siempre fui grandote. Era físicamente diferente a los demás y jugaba en cualquier posición. Y en esa época me gustaba el Toti Iglesias.

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-¿Y qué otros jugadores te marcaron ya de adolescente, ya en Newell’s?

-A mí me variaron por todos los puestos. En un momento tenía de compañero al Tata Martino y para nosotros, imaginate, el Tata Martino era el referente de Newell’s, todos lo mirábamos a él. Se ponía las vendas en los tobillos por afuera de las medias y todos lo queríamos imitar. Y uno se las ponía y se salían a los diez segundos. Estaba el Yaya Rossi, había grandes jugadores en esa época en Newell’s. No había tanta televisión, no podías mirar todo, vos mirabas el corte de tu club. Y estaba Fabián Basualdo que jugaba de 4, el Loco Berti, era un equipazo. Newell’s casi gana la Libertadores. Aparte, Newell’s era un club modelo, te hacían ver mucho a los jugadores de Primera, la verdad que la pasábamos bien.

-¿Y quién te tira para atrás?

-Yo empiezo de volante en 1995, debuto con 17 años, y después me pasan de 9. Juego 20 partidos en la Primera de Newell’s de 9 e hice cero goles (hace el gesto con la mano), ni cerca le pasaba al arco. Jugaba Iván Gabrich y yo. Y con Iván era imposible hacer goles, agarraba todas él. Y yo era el que corría, el rompe huevos. Me voy a Estudiantes, el Profe Córdoba me pone de 8, hago un año bastante bueno, ganamos el Mundial de Malasia y en el 98 me voy a La Coruña. Y allá era el famoso de adaptarse a lo que venga. En España no existía el 8 típico del 4-3-1-2; en España se jugaba 4-2-3-1 o 4-4-2. Entonces, era extremo, era 4 o era doble 5. Yo de doble 5 no había jugado nunca. Aparte estaba Flávio Conceiçao, Mauro Silva, no había manera de jugar de 5… De extremo no tenía el uno contra uno. Sí corría pero no era un jugador claro para sacarme un rival de encima, e (Javier) Irureta me dijo ‘tenés que jugar de 4’. Era el técnico en ese momento. ¿De 4? No había defendido en mi vida. Yo siempre fui más de correr, de meter y luchar pero defensor nunca. Y se rompe tibia y peroné Manuel Pablo, que era el lateral derecho de La Coruña, que era un crack, que lo había comprado el Real Madrid, y me pusieron a mí de 4 y no salí nunca más. Y me encantó jugar de 4. Con el correr del tiempo, te vas poniendo viejo, y terminé de central. Central en línea de 4, central en línea de 3, algunos partidos de 5 pero nunca más me moví para arriba, nunca más. Perdí la velocidad.

-Pasaste del pibe del Mundial, campeón juvenil, que hacía la raya a…

-(Interrumpe) Aparte no existía ese sistema de juego en España. El fútbol ahora mutó a ese sistema pero hace 20 años no jugaba nadie de tercer volante, el interno. A mí me ficha La Coruña en enero de 1998, y el entrenador de turno me dice: “Nosotros no jugamos como Estudiantes con un 8. Acá juegas al costado abierto.” Y jugué seis meses abierto al costado y nos salvamos del descenso. La Coruña estaba mal, pero no era mi posición, yo no estaba cómodo. Era evidente, hasta que vino Irureta al año siguiente y me dijo: ‘tenés que ser 4, porque tenés la cancha de frente, porque vas a atacar y vas a doblar al extremo”. Se me hizo bastante más fácil y me quede ahí.

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