El precio internacional del petróleo volvió a superar la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por la creciente tensión en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La suba marca un nivel que no se registraba desde 2022 y genera preocupación en los mercados energéticos globales.
El crudo Brent, referencia internacional utilizada en Europa, alcanzó los 108,15 dólares por barril, lo que representa un incremento del 9,2% respecto al cierre del viernes, cuando había finalizado en 92,69 dólares.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), el petróleo de referencia en Estados Unidos, se ubicó en 107,97 dólares por barril, un 18,78% por encima del valor previo, que había sido de 90,90 dólares. Antes del inicio de la escalada del conflicto, los valores se mantenían en torno a 82 dólares para el Brent y 77 para el WTI.
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Uno de los factores que generó mayor alarma en el mercado es la situación en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que circulan diariamente cerca de 15 millones de barriles de petróleo, lo que representa aproximadamente el 20% del suministro mundial, según datos de la consultora Rystad Energy.
Las amenazas de ataques iraníes con misiles y drones provocaron una fuerte reducción del tránsito de petroleros en esa zona clave, que conecta las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Catar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
En medio del impacto en los mercados, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relativizó el aumento del precio del crudo y afirmó que se trata de “un pequeño precio a pagar” frente al objetivo de neutralizar la amenaza nuclear iraní y preservar la seguridad internacional.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario sostuvo que el encarecimiento del petróleo es “un pequeño precio a pagar para proteger la seguridad de Estados Unidos y del mundo”.