El economista israelí y profesor en la Universidad Bar-Ilan plantea una idea que desafía el sentido común económico: el capitalismo no puede entenderse sin el sexo.
En su libro “La economía sexual del capitalismo”, sostiene que el matrimonio, la familia, el amor y la prostitución, al ser excluidos del mercado, obligan a repensar toda la infraestructura teórica de la economía.
Retomando a Marx, Veblen y el psicoanálisis lacaniano, argumenta que el dinero capitalista se define precisamente por su relación con aquello que no puede comprar, y que ese vínculo es el que erotiza mercancías, marcas y tecnologías.
Una conversación en la que la teoría económica se cruza con el deseo, la propiedad y el lugar de las mujeres en el capitalismo contemporáneo. Leer más