Este martes 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976 que dio inicio a la última dictadura cívico-militar en Argentina, un período signado por la represión, la persecución política y el terrorismo de Estado.
El derrocamiento del gobierno constitucional, encabezado por Estela Martínez de Perón, fue ejecutado por las Fuerzas Armadas bajo el mando de Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, quienes instauraron el denominado Proceso de Reorganización Nacional.
Durante esos años, se desplegó un sistema represivo ilegal basado en secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Funcionaron centros clandestinos de detención en todo el país, como la ESMA, y se persiguió a militantes políticos, sindicales y sociales, con el objetivo de disciplinar a la sociedad.
El contexto previo al golpe estuvo marcado por una fuerte crisis económica, inestabilidad política y escalada de violencia, con la actuación de organizaciones paraestatales como la Triple A y enfrentamientos con grupos armados. A su vez, el escenario regional estuvo atravesado por dictaduras en América Latina coordinadas bajo el denominado Plan Cóndor.
Frente al accionar del régimen, surgieron organismos de derechos humanos que comenzaron a denunciar las desapariciones y a reclamar justicia. Entre ellos, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que se convirtieron en símbolos de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
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Con el retorno de la democracia en 1983, el país avanzó en el juzgamiento de los responsables. El Juicio a las Juntas, en 1985, marcó un hito histórico al condenar a los principales integrantes de las Fuerzas Armadas por delitos de lesa humanidad.
A medio siglo de aquellos hechos, la fecha invita a reflexionar sobre las consecuencias del terrorismo de Estado y a reafirmar el compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos. Según organismos especializados, aún hoy continúan las tareas de búsqueda e identificación de personas desaparecidas, así como la restitución de identidad de quienes fueron apropiados durante la dictadura.